¿Cuantas veces nos calentamos la cabeza en actividades para los niños? Yo soy la primera que me gusta planificar, pero hay que reconocer que no siempre nuestro esfuerzo por la actividad es proporcional a lo que la disfrutan nuestros hijos. No siempre hay que marcarles una agenda repleta, sino que hay que dejarles tiempo para aburrirse. Los niños es ese contexto en el que van a desarrollar al máximo su creatividad y su imaginación. Y de esta manera, ellos viajan en barcos piratas o en carrozas de princesas sin salir de su habitación.
Por otra parte, cada día nuestros hijos están más invadidos por pantallas (televisión, móvil, tablet) y debemos ser nosotros, los padres, los que regulemos su uso. Cada familia tendrá que consensuar el uso, pero no podemos subrogar la educación de nuestros hijos a estas tecnologías. Hace algunos días, veía este vídeo de la psiquiatra Marian Rojas Estapé:
Por eso, es importante que los niños se aburran, que se asombren de las pequeñas cosas de nuestro día a día como ver como germina una semilla. En ejemplos como este enseñamos a separar temporalmente la acción y la reacción ya que la planta no crece inmediatamente tras regarla, sino que es fruto de la constancia. Y es que, en la vida, lo que realmente vale la pena, siempre conlleva tiempo y esfuerzo.

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